viernes, 19 de febrero de 2010

Febrero

De noche
los rincones de tu cama-refugio
huelen a lumbre recién encendida
Guardo como el más preciado de mis tesoros
los cuentos que me susurras al oido
cuando ya duermo.
Sé que se mezclan con mis sueños heridos y sin techo
mientras vuelan como perros callejeros
por las paredes del salón
para ir a morirse de frío
junto al sol mentiroso de otoño.
Frágil pero inquebrable
el silencio post-orgasmo de nuestras sonrisas
me recuerda al sonido del pájaro
hincando su ala de acero azul
debajo de mi pecho izquierdo
Piel de jazmín agrietada de recuerdos
de horas e inviernos
de ciudades y miradas perdidas
en lo improbable de nuesto encuentro
(mi amor, lleváme por los canales del Nilo a San Petersburgo
allí fue dónde me dijo la sombra
que la luz del día nacía
y curaba los tormentos del hombre)

2 comentarios:

  1. Hay un gran dilema detras del origen.
    Pequena cabeza quiere escucharte
    Pero no sabe como
    El tambien, esta tan perdido como tu.
    Pero bien se sabe, que hasta los perdidos se comprenden.
    Pequena cabeza te debe una explicacion
    Pero no sabe como
    Pequena cabeza quiere pedirte perdon
    Pero no sabe como
    Pequena cabeza sabe poco
    Pero hasta los perdidos se comprenden.

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